Escenario 1: el viaje completo, desde Monção y Melgaço hasta las Rías Baixas
Supongamos que llegas a Monção o Melgaço desde el aeropuerto de Oporto o desde cualquier otro punto de Portugal. Instálate tranquilamente. Al día siguiente, sal con nosotros a descubrir esta magnífica subregión de los Vinos Verdes, parte integrante del Territorio del Alvarinho/Albariño.

Será un viaje por los meandros de la historia de esta variedad blanca que, aunque no es autóctona de estas tierras, llegó aquí hace mucho, mucho tiempo. Su omnipresencia ha moldeado el paisaje, influido en las prácticas agrícolas y se ha convertido en un auténtico elemento de producción cultural. Sin la Alvarinho —y sin el valor que se le atribuye—, el panorama de esta zona del noroeste peninsular sería sustancialmente diferente.

Al final de la tarde, una vez concluida la visita, cruza el río Miño en dirección a Salvaterra. Pasea por los alrededores del pueblo y contempla los viñedos del Condado do Tea. Aprovecha para sentarte tranquilamente y degustar algunos tapas y sumergirse en el estilo de vida gallego, mientras degustas un Albariño de esta subzona de las Rías Baixas, la otra cara del Territorio del Alvarinho/Albariño.

Al día siguiente, sal temprano. Dirígete tranquilamente hacia Valença, cruza la frontera hacia la ciudad medieval de Tui y continúa hacia la desembocadura del río Miño, hasta A Guarda. Sin darte cuenta, ya estarás en otra subzona de las Rías Baixas: O Rosal.
Al llegar a A Guarda, sube al Castro de Santa Trega, una visita absolutamente imprescindible. Encontrarás las impresionantes ruinas de un poblado celta-castreño (Monumento Histórico-Artístico Nacional de España) y unas vistas sobre la ría del Miño y el océano Atlántico capaces de dejarte sin aliento.

A continuación, baja por la sinuosa carretera hasta la zona portuaria de A Guarda. Almuerza, prueba un Albariño de O Rosal y continúa tu viaje, siempre junto al mar, hasta Baiona. Son unos 30 km de impresionante paisaje. Merece la pena parar y recorrer la extensa zona amurallada, tentadora y gratificante.
A continuación, dirígete a Vigo. Pasa la noche en esta vibrante ciudad marítima, profundamente marcada por su historia pesquera. Para cenar, elige pescado o marisco y acompáñalo con un Alvarinho de Soutomaior o de Ribeira do Ulla, otras dos subzonas de las Rías Baixas.

Al día siguiente, explora el Val de Salnés, la última subzona. Para disfrutar de una experiencia verdaderamente sublime, te recomendamos una visita guiada con nuestros socios gallegos. Así concluye este breve recorrido por el Territorio del Alvarinho/Albariño, aunque sabemos que te quedarán ganas de volver y profundizar en su descubrimiento.

Escenario 2 – Desde Vigo
Imagina ahora que llegas a Vigo en tren de alta velocidad, procedente de Madrid o de cualquier otro lugar, o bien en avión. Pasa la noche en la ciudad. Al día siguiente, alquila un coche fácilmente a través de una aplicación y por la mañana pon rumbo a Baiona.
A continuación, continúa hasta Monção, siguiendo el recorrido inverso al propuesto en el Escenario 1. Pasa la noche en Monção o Melgaço. Al día siguiente, participa en nuestra ruta de descubrimiento. Al final de la tarde, puedes regresar a Vigo (a unos 30 minutos) u optar por pasar una noche más en Portugal.
Desde Vigo, sigue explorando las Rías Baixas —Soutomaior, Ribeira do Ulla y Val de Salnés— por tu cuenta o con nuestros socios locales, que te garantizan experiencias únicas y profundamente enriquecedoras. No dejes de dar un paseo en barco por la ría de Vigo ni de visitar las islas atlánticas. Un auténtico espectáculo.

Resumen
El descubrimiento del Territorio del Alvarinho/Albariño es una experiencia memorable. Permite explorar un universo cultural, histórico y paisajístico singular, donde los Caminos de Santiago y sus misterios se entrelazan con siglos de relaciones fronterizas, con herencias celtas prerromanas y con tradiciones ancestrales que sustentan la modernidad.
Todo esto está determinado por variaciones geológicas y microclimáticas y por prácticas vitivinícolas distintas, lo que hace que cada subzona se desarrolle en una multiplicidad de terruños y dé lugar a vinos expresivos y diversos.
Diversidad en la unidad: esa es la verdadera riqueza de este territorio soberbio y abierto al mundo.

