El río Miño, un río transfronterizo que nace en la sierra de Meira, en Galicia, y establece la frontera entre Portugal y España desde Melgaço hasta Caminha. Un río inspirador, cargado de cultura e historia, donde encontramos esas reliquias ancestrales que son los caladeros, en la parte alta del río-frontera, en Melgaço y Monção (y en la orilla opuesta).
Los estanques de pesca son ingeniosas construcciones de piedra que se remontan a tiempos remotos y han cambiado muy poco desde entonces, sin perder nunca su utilidad o eficacia. Los encontramos en mayor número allí donde el río es más salvaje y accidentado, donde destacan los sábalos, los salmones saltan en busca de zonas de desove y las lampreas se deslizan por los fondos pedregosos. La lamprea, un pez de la especie de los ciclóstomos (con boca circular y sin mandíbulas), desde los albores del reino animal, dotado de una morfología muy característica, que nace en el río y se desarrolla en el mar, es hoy uno de los peces más codiciados del río. Y quizás siempre ha sido así.
Cuando contemplamos los caladeros, observamos un documento extraordinario cuyas primeras estructuras debieron de absorber influencias fenicias, griegas y cartaginesas, de los pueblos del Mediterráneo. Y sirvieron, con las consiguientes mejoras y perfeccionamientos, a los habitantes del importante periodo castreño (mediados del siglo V a.C./siglo II d.C.), a los romanos y a quienes les sucedieron. En cuanto a los romanos, se interesaron por estas zonas por varias razones, empezando por los yacimientos de estaño del noroeste de la península. Y la lamprea, al parecer, era un manjar especialmente popular en los banquetes romanos.
En resumen, merece la pena descubrir los caladeros del río Miño a través de la ruta guiada e interpretativa, porque activar una maravilloso viaje a través de los siglos. Y la forma ideal de descubrirlos es en compañía de los pescadores, escuchando sus historias y observando cómo recogen la pesca. Sin duda saben preparar el pescado como nadie, a menudo de la forma más sencilla imaginable.
Más información : "Los caladeros del río Miño - Economía, Sociedad y Patrimonio", Antero Leite